21/2/12

EDITORIAL - BOUDOU, EL ROCKSTAR


OPINIÓN
Boudou, el rockstar
En su arribo a Pilar, el vicepresidente de la Nación desplegó sus dotes mediáticos que le permitieron forjar una figura carismática. El ex ministro de Economía conquista con gestos y ocurrencias más que con ideas o aciertos políticos.

La visita de Amado Boudou al Parque Industrial de Pilar tuvo todos los condimentos de los grandes actos. Retraso de más de dos horas, un celoso operativo de seguridad y la presencia de militantes, con bombos, platillos y cotillón por doquier.
En ese marco, arribó el Vicepresidente de la Nación al nodo industrial pilarense. Y lo manejó con la cintura de quien conoce el paño y sabe cómo hacerse querer.
Lejos de la armonía que supone su alto cargo político, Boudou se muestra símil a una estrella de rock. La analogía va más allá del sabido gusto que tiene el ex ministro de Economía por la música, en especial la guitarra, y que en varias ocasiones supo despuntar. Es su actitud la que transmite cierto aire de divismo y, como ocurre muchas veces en el mundo del espectáculo, falsedad.
Basta con ver la entrada del Vice a la fábrica para detectar sus características particulares. La sonrisa firme, plantada, pintada al rostro, el saludo fraterno con propios y extraños y la recorrida amable por las instalaciones para conocer el trabajo de los obreros (que contrasta claramente con el perfil del economista).
Luego, el ingreso triunfal al estrado. Ahí, Boudou se siente Charly, Fito, Calamaro o Manuel Quieto, su amigo de La Mancha de Rolando. A la distancia, levanta los brazos, forma la “V” con sus dedos y junta sus manos sobre su pecho para saludar a los jóvenes militantes de La Cámpora, los treinta y pico privilegiados que pudieron presenciar el acto.
Después de semejante despliegue escenográfico, poco importará lo que exprese Boudou en su discurso. A nadie interesará que nombre al Intendente local como “Zúcchero” en lugar de Zúccaro o que destaque la labor de Giorgi en la fundación de parques industriales, sin tener en cuenta que el de Pilar tiene una vasta trayectoria. Su figura opaca cualquier defecto –o virtud- que pueda demostrar.
La despedida sigue la misma tónica. Abrazos, besos, saludos, pedidos desesperados de fotos –incluso por parte de políticos locales-, una breve atención a la prensa para responder la pregunta de Télam y la salida al helicóptero para continuar con el raid. Mejor dicho, la gira del Vicepresidente rockstar.

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