HERMES BINNER
El “otro ganador” que sueña con más
El líder del Frente Amplio Progresista tiene motivos para celebrar. Con un mensaje claro y conciso, se convirtió en el referente del nuevo arco opositor y puede imaginar un futuro auspicioso.
Por séptima vez desde el regreso de la democracia, los argentinos elegimos al Presidente de la Nación. O Presidenta, como le gusta ser llamada a Cristina Fernández de Kirchner. La candidata del Frente para la Victoria obtuvo la reelección por un aplastante margen y echó por tierra cualquier intención opositora.
En este contexto de semejante disparidad, ¿se puede considerar “ganador” a alguno de los demás aspirantes? En principio, suena imposible. Sin embargo, hay uno que puede esbozar una leve sonrisa de satisfacción. Ése es Hermes Binner, el gobernador de Santa Fe que, aún con un alto grado de desconocimiento, se erigió como el referente del nuevo arco opositor.
Para conseguir este logro, el histórico dirigente del socialismo santafesino realizó un trabajo de hormiga. Sin los recursos y el aparato de cualquiera de los partidos tradicionales ni la preferencia de los grandes medios, el referente del Frente Amplio Progresista logró instalarse como una opción viable.
Bajo el lema “No nos conformemos con menos” (o sea, cuatro años más de Cristina), Binner construyó un mensaje claro y benévolo, que prefirió destacar los puntos fuertes de su gestión provincial por sobre las críticas al Gobierno Nacional.
Esta apuesta le permitió obtener réditos. En un escenario favorable al kirchnerismo, el FAP se mostró como una fuerza superadora, que no apuntaba a destruir lo hecho, sino a mejorarlo.
Entonces, durante la campaña, prometió transparencia, como contrapartida de la administración K, sospechada por todos lados. También insistió con el 82% móvil para los jubilados, iniciativa que en su momento fue rechazada por el oficialismo. Asimismo, habló de la reducción de la mortalidad infantil para mostrar cómo se protegió en Santa Fe a los dos sectores más vulnerables. Y todo apuntalado por un sistema de salud “con hospitales como el de Rosario” –cómo rezaba uno de sus spots-.
Otro aspecto fuerte radicó en la conformación del Frente. Sus integrantes conjugaron ideas similares, aunque provinieran de los ámbitos más diversos. Así, en la boleta bonaerense, por ejemplo, se encontraron un socialista, una ex radical (Margarita Stolbizer), un sindicalista (Víctor De Gennaro) y una joven dirigente social (Victoria Donda), por citar a los personajes más destacados.
Esta unión, heterogénea pero coherente, le brindó al FAP un atractivo para el presente y una esperanza de crecimiento para el futuro. De hecho, fue el único espacio que incrementó su caudal respecto a las Primarias.
Con este panorama, empieza lo más difícil para el FAP. Ahora, ese viejo de 70 años, peinado a la gomina, rostro tosco y voz somnolienta se transformó, a los ojos de algunos opositores, en un señor experimentado, de impoluta presencia y discurso firme. En este contexto el FAP estará expuesto a la seducción del poder y los posibles acercamientos por conveniencia. De ellos dependerá decidir las incorporaciones adecuadas para apostar a más y no dilapidar la confianza cosechada.
Pero eso será motivo de otros análisis. Por ahora, las huestes progresistas disfrutarán de los frutos obtenidos de la mano de Hermes Binner, el “otro ganador” de las elecciones generales.
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